Mensaje del connotado intelectual francés EDGAR MORIN a propósito de la inauguración de las labores formativas del CICADE
Siempre me ha gustado mucho esta frase de Rita Levi-Montalcini, neuróloga, centenaria todavía en actividad y Premio Nobel de medicina: « ¡Queremos dar días a nuestras vidas, mientras deberíamos dar vida a nuestros días! »
¿Para qué sirve, en efecto, la cantidad de vida si se gana al detrimento de su calidad? Durante décadas, los
pueblos creyeron en la idea de progreso universal. Y muchos países en el mundo siguen considerándolo como si fuese el único horizonte legítimo para la humanidad, a pesar de la crisis del 2008.
Con el fin del ideal de progreso, estamos asistiendo a una serie de disyunciones graves en todas las sociedades: Conflictos étnico-político-religiosos, crisis ecológica con Amenazas mortales sobre la especie humana, infra-textura de una sociedad-mundo que los procesos tecno-económicos hicieron emerger pero que la crisis planetaria impide en paralelo. Vivimos en una comunidad de destino humano mientras no alcanzamos todavía la plena conciencia de dicha realidad. Sólo una metamórfosis podría cambiar este mundo. Todo lo que no se regenera, degenera...
Pero existen también poderosas razones de seguir con esperanza:
- Las virtudes generadoras-creativas son inherentes a la humanidad.
- Las crisis siempre son, al mismo tiempo, periodos de oportunidad mediante el despierto de las fuerzas innovadoras en las sociedades en crisis.
- Que tome forma de un paraíso, de una utopía política o de una revuelta juvenil, la humanidad conserva vivaz esta aspiración multi-milenaria a la armonía.
- También recordemos que todos los grandes movimientos de transformación en la historia, siempre comenzaron de manera marginal, modesta, incluso invisible (Buda, Jesús, Mohamed, el capitalismo, la ciencia/universidad moderna, el socialismo y el alter-mundialismo…)
Más profundamente todavía, la conciencia de la necesidad vital de cambiar de vía es inseparable de la conciencia que el gran problema de la humanidad es el del estado a menudo monstruoso y miserable de las relaciones entre individuos, grupos, pueblos. La pregunta muy antigua sobre mejoramiento de las relaciones entre humanos, que suscitó tantas aspiraciones revolucionarias y tantos proyectos de reformas políticas, económicas, sociales, éticas, es atada ahora y de forma indisoluble a la pregunta vital del siglo XXI que es la nueva Vía y la Metamorfosis.
En todas las sociedades civiles, hay una multiplicidad de iniciativas dispersas, ignoradas por los partidos, las administraciones, los medios de comunicación, pero que contienen los desarrollos y las convergencias que permitirían abrir vías hasta formar - La Vía.
Ahora el CICADE se une a este esfuerzo planetario.
¡Por favor, continúen avanzando!
Edgar Morin

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